3 autoterapias corporales a tu alcance

Las terapias que se presentan a continuación son unas formas peculiares de acondicionamiento corporal a las que llamo autoterapias al tratarse de mecanismos o acciones que salen de forma refleja e intuitiva y que llevan siendo parte del humano por milenios. A través de ellas se consigue restaurar de forma completa o parcial el buen equilibrio del sistema neuromuscular así como de nuestra psicología.

1. Tiritar es un mecanismo perfectamente desarrollado para mantener nuestra temperatura corporal estable. Se trata de pequeñas contracciones musculares que impiden que nuestra temperatura central disminuya ante ambientes fríos. Realmente pienso que el hecho de tiritar es una terapia para el cuerpo de la misma forma que lo es la aplicación local de corrientes eléctricas controladas.

Creo que tiritar es el equivalente natural de la electroterapia y que conlleva los mismos beneficios o incluso mayores. De esta forma, tiritar no solo vendría bien para restaurar el funcionamiento neuromuscular (reduciendo el dolor, normalizando la función y mejorando el flujo sanguíneo local) si no que al ir necesariamente acompañado de un ambiente frío, también se están recogiendo los benéficos orgánicos y mentales de la exposición al mismo. Y es por ello que considero al acto natural de tiritar una terapia para el organismo.

2. Agitarse: temblar de forma involuntaria (escalofríos) o voluntaria (agitarse activamente) es una terapia para el cuerpo ya que a través de ella se puede resetear el sistema nervioso y, con él, el sistema músculo-esquelético (aunque realmente afecta a más sistemas del cuerpo como fluidos y órganos).

Se trata, por ello, de una gran forma de eliminar las tensiones que se generan en el cuerpo por trabajo mecánico excesivo o por exceso de estrés psicológico. Además, es una buena forma de activar el flujo sanguíneo y linfático.

Es curioso que los animales que han estado a punto de ser atrapados por un depredador, se agitan antes de seguir alimentándose una vez se han asegurado que están a salvo. Esto es porque con esta forma de movimiento se accede a la rama parasimpática del sistema nervioso.

Agitarse se convierte en el medio para quitar el trauma generado por ciertas experiencias, que no sólo se han almacenado en el cerebro si no también en los tejidos corporales.

Parece que los animales saben esto de forma intuitiva. Pero también los humanos. ¿Te has fijado en que los escalofríos son acciones espontáneas que alivian algo en ti cuando ocurren?

Pero más allá de eso, en muchas culturas tradicionales se observan movimientos bruscos y sacudidas corporales como una forma de cambiar el estado mental y tratar el mundo interior del individuo. Incluso hay doctores que han utilizado esta forma de terapia corporal como medio para mejorar el estado psicológico de los pacientes de forma exitosa. Y no sólo eso, si no que claremente ofrece una forma de movimiento celular y orgánico que es probablemente exclusivo a esa forma de moverse.

Así que ya sabes, cuando necesites resetear tu mente y tu cuerpo, agítate libremente durante un tiempo (empezando con unos segundos y subiendo con el tiempo) y observa los cambios que tienen lugar.

3. Masajearse: esta técnica de ejercer algún tipo de estímulo en una parte del cuerpo determinada tiene una larga historia como terapia para la salud.

En realidad es una acción refleja que tiene lugar en casos de golpes o rasguños, lo que deja ver la capacidad del masaje como analgésico.

Pero más allá de esto, el automasaje es otro medio de influir en la dinámica neuromuscular que, según el tipo de masaje aplicado, puede verse vigorizada o relajada, lo que permite alcanzar o bien algún extremo o bien un estado de equilibrio entre tensión y relajación.

Ya desde la antigüedad se hablaba de fricciones, golpeos, pellizcos, amasamientos…. Y es que son numerosas las técnicas que se pueden utilizar, lo cual dependerá de lo que se quiera obtener.

Aunque hay algo más importante, dependerá de lo que necesite tu cuerpo en un momento dado. Primero, ¿está pidiendo tu cuerpo un masaje? Y si es así, ¿cuál es el idóneo para el momento? Escucha bien y lo sabrás. A lo mejor es una mezcla de estímulos que vas encadenando en función de cómo vaya cambiando tu organismo. A lo mejor es mantener un tipo de masaje. Sólo tu lo sabes y para ello tienes que escuchar.

Otra forma que puede considerarse masaje autoaplicado, y que es completamente legítimo, es el uso de objetos externos para que “caven” en tus tejidos. La verdad que todos esos instrumentos son convenientes si así lo necesitas. Pero también creo que lo es la relación terapeútica entre el cuerpo y el suelo, que es una superficie capaz de generar cambios estructurales igualmente valiosos a los de estos nuevos instrumentos de masaje miofascial. Realmente, es sobre experimentar con tu cuerpo contactando con el suelo y buscando apertura en las zonas que se sienten oprimidas y agarrotadas.

¡Dale un intento a estas terapias innatas y naturales! Descubrirás que pueden ser herramientas geniales para tratar desequilibrios estructurales pero también psicológicos.

Cuanto más vamos entrando en comunión con el cuerpo y todas sus partes y micropartes, mejor vamos conociendo sus necesidades, pues sus mensajes se reciben más claramente. Es entonces cuando la actuación más idónea tiene lugar en el momento más adecuado. No es algo sencillo pero es un trabajo interesante y enriquecedor.

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