4 alimentos que faltan en tu dieta

Esto está directamente aunado a nuestra historia como criaturas de la Tierra. Entender mejor la razón tras la necesidad de estos alimentos nos ayudará a implementarlos con honor y satisfacción. Adentremonos pues en las entrañas del pasado.

Miles de años atrás, el ser humano surcaba tierra y agua buscando recursos para sobrevivir y asegurarse estar lo más libre posible de penurias. Y lo hicimos verdaderamente bien.

Conocíamos profundamente la flora y la fauna de nuestro alrededor. Estábamos familiarizados con los hábitos animales y desarrollamos diversas técnicas para darles caza.

También sabíamos todo sobre la vegetación: tiempos de floración y de recolección, lugares en los que se daban, propiedades y aplicaciones, formas de preparación, etc.

Incluso si había alguna concentración de agua cerca que albergara vida, sabíamos pescar y recolectar flora acuática.

Todo ello nos proporcionaba una nutrición excepcional, repleta de minerales, vitaminas y otros compuestos y trazas que fomentaban una buena salud. Realmente se trataba de una alimentación propia de una criatura salvaje: nutritiva y saludable.

Y es de esta clase de alimentación de donde salen los 4 alimentos que apenas se consumen en la actualidad, pero que eran una parte importantísima de las dietas tradicionales.

1. Vísceras: ¿En serio? ¿No podías haber puesto otra parte menos asquerosa? Podréis pensar. Sin embargo, es una parte esencial de TODAS las culturas tradicionales.

En efecto, todos los pueblos, más o menos asentados en la agricultura, comen los órganos de los animales que utilizan. Y es algo obvio, si cazas una presa o sacrificas a una pieza del ganado, no vas a coger sólo la musculatura (que es lo que se come especialmente en Occidente) y desechar todo lo demás. Al contrario, utilizas al animal en su totalidad.

De hecho, hay crónicas que dicen que algunos pueblos utilizaban para la gente los órganos y las partes más grasas, dando la carne como tal (músculos) a los perros.

Esto puede romper tus esquemas respecto a la nutrición pero la verdad es que la grasa ha sido apreciada por los humanos siempre y ahora se sabe que condenarla, como se hizo a finales del siglo pasado (y cuyo lastre se mantiene hasta hoy desgraciadamente), es un error dado que necesitamos grasas (en el mundo natural no hay algo como grasas no saludables) para una buena salud física y mental.

Por otro lado, si nos fijamos en los depredadores en su estado salvaje, lo primero que comen son la parte de las vísceras y esto se debe a que intuitivamente saben que es donde está la mayor parte de la nutrición esencial.

Y metiéndonos ya en su valor nutricional, las vísceras son una grandísima fuente de proteínas de alto valor biológico, de diversos minerales de fácil asimilación (hierro, cromo, zinc, cobre), de vitaminas del complejo B (muy importantes para la función nerviosa) de todas las vitaminas liposolubles (que se absorben en presencia de grasas), sin las cuales no se pueden asimilar correctamente los minerales en el organismo. Estas vitaminas son: A, D, E y K, todas ellas esenciales para una salud robusta y para el buen desarrollo corporal.

Además, los órganos presentan otro tipos de compuestos que ayudan a la buena función cerebral, cardiaca y celular como colesterol, ácidos grasos esenciales y coenzima Q10.

2. Colágeno: Esto será más familiar para ti. Al igual que el punto anterior, es un elemento común a tooodos los pueblos tradicionales. Es decir, esta proteína que es el colágeno ha sido consumida por el humano desde tiempos ancestrales. Y repito que tiene sentido y que lo que no lo tiene es desechar partes.

El colágeno se encuentra sobre todo en la piel de los animales y, en mayor cantidad, en las articulaciones , huesos y tejido conectivo (igual que en el humano). Y por ello, la forma tradicional en la que se consumía este alimento era en los caldos de huesos (que también incluyen articulaciones y, a veces, piel).

Actualmente, también existen suplementos de colageno hidrolizado, los cuales se pueden utilizar perfectamente, aunque nunca está de más tomar un buen caldo (y luego rebañar huesos, cápsulas articulares, piel, ligamentos… ñam ñam).

La nutrición que aporta el colágeno es la proteína en sí misma, la cual supone alrededor del 30% de nuestro cuerpo, siendo esencial para la piel, uñas, pelo, huesos, articulaciones y tejido conectivo (que está a lo largo de y ancho de nuestro cuerpo).

Pero además de ser un componente vital para lo mencionado, el colágeno juega también un papel importante en la reparación y desarrollo del sistema musculo-esquelético (ayudar a la recuperación y crecimiento de la musculatura).

En adición, uno de los aminoácidos (aa) que forma está proteína, el aa glicina, tiene efectos interesantes en el intestino delgado, ayudando a reparar su fina pared celular y a mantenerla en buen estado, así como en el cerebro (concretamente en el hipocampo), promoviendo un estado mental calmado que reduce el estrés y fomenta un buen descanso nocturno.

¡Ju! Son unos cuantos beneficios los del colágeno, ¿no?

3. Hierbas y especias: los beneficios de estos alimentos no sólo están en la variedad de sabores que pueden otorgar a los platos, sino que su riqueza en fitonutrientes les convierten en piezas clave de nuestra salud en el día a día.

Los nutrientes que conviene destacar son los polifenoles que posee este grupo de alimentos. Estos compuestos tienen tremendos beneficios para la salud cardiovascular, cerebral e intestinal, además de ayudar a regular la glucosa en sangre.

Lo mejor es que no hay que tomar mucha cantidad porque tienen una nutrición muy concentrada. Algunos ejemplos de hierbas y especias son: orégano, cilantro, perejil, cúrcuma, clavos, jengibre, comino, etc. Aunque también se encuentra en, ¿preparad@?: ¡Café y chocolate negro! Por favor, que ese último sea mínimo de 85%.

¡No cuesta nada añadir unos pocos de estos productos de la Tierra! ¿Ya sabes cuáles vas a poner en tus comidas?

4. Algas: las plantas marinas tienen mucha nutrición que ofrecer: diversas vitaminas (A, E, D, C y algunas de tipo B) minerales importantes (calcio, fósforo, potasio, hierro y yodo, de vital relevancia para la salud de la glándula tiroides) y proteínas vegetales de alto valor biológico. Además, su alto contenido en fibra las hace saciantes y beneficiosas para la salud intestinal y la glucemia (glucosa en sangre).

Existen algunas algas que son bien conocidas por sus efectos desintoxicantes y por tener propiedades nutritivas excepcionales, como la spirulina y la chrorella. Aunque en general todas las algas son un gran soporte nutricional.

Así que ya sabes, ¡a tomar algas más allá de las del sushi!

AVISO IMPORTANTE: en lo que se refiere a todos los alimentos mencionados, conviene que sean lo más limpios y seguros posibles. Es decir, no vale esperar comer órganos o colágeno de animales malcriados y malnutridos y obtener los beneficios de unos animales de pastura que han llevado una alimentación salvaje y natural.

Y lo mismo es aplicable a los vegetales. Evita los productos cultivados con químicos tóxicos porque en ese caso no hay nada bueno en consumirlos.

Siempre prioriza la calidad de lo que metes en tu cuerpo.

Mucho amor.

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