Natural y corriente, como la vida misma

Nos cuesta hacernos a la idea del tremendo poder que tiene nuestra conciencia en nuestra experiencia.

En base al hecho de que personas que entran en un estado mental determinado pueden andar por ascuas sin ningún rasguño, mientras que otros se queman y no pueden realizarlo (y mucho menos ilesos), me pregunto si esos estados son algo aprendido o más bien una facultad que se fue perdiendo con el tiempo.

Me pregunto si esos estados eran el estándar hace cientos de miles de años (o en tribus recientes muy cercanas a la naturaleza) y se fueron quedando atrás por el surgir de un estado menos profundo, más distraído y, por lo tanto, menos capaz.

¿Tenían nuestros ancestros otro tipo de estado de conciencia?

¿Hasta que punto pensaban si el sol les quemaba o el frío les helaba?

¿Hasta que punto pensaban en cómo se movían?

¿Pensaban: estabiliza pelvis, cae de esta forma, escapulas atrás y pecho alto? Parece ridículo sólo con preguntarlo.

Me da la sensación de que estaban centrados, integrados. De que no tenían una u otra forma de hacer las cosas, si no que era la que era en cada momento. No las determinaban porque sabían que no se pueden determinar.

¡Porque en cada momento es una cosa! Y lo que salga en cada momento es perfecto. Pero tiene que salir, no lo puedes hacer. Es algo que no se puede preparar, imitar, pretender… ¡No lo puedes actuar!

Tiene que ser natural. Tan natural que ni tú te des cuenta.

Meditemos bien esto.

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