3 factores que están limitando tu movilidad

Juuu, siglo XXI: ciudades, ruidos, tecnología y cuerpos muy muy tensos. Si fuéramos a las altas llanuras, a la selva o a las praderas y conviviésemos con aquellas tribus que una vez transitaron y se desarrollaron (y que en algunos casos siguen transitando actualmente) veríamos lo mermadas que están nuestras capacidades físicas así como lo mucho que nos preocupamos cotidianamente por cosas sin importancia.

Veríamos lo tensos y restringidos que estamos física y mentalmente. Y es que es una pregunta que me hago frecuentemente (sobre todo cuando me encuentro dolorido o tenso): ¿cuántas de estas sensaciones experimentaban nuestros ancestros? ¿cuáles eran sus sensaciones físicas? ¿sentían sus cuerpos frescos y flexibles siempre?

Quizás algún día lo conozca, al adentrarme en las explanadas de África y observar a los miembros que siguen al maximo posible con un legado milenario.

Pero hasta entonces, aquí os presento por encima 3 posibles elementos que puedes vigilar en tu vida para tener un cuerpo un poquito más abierto, móvil y feliz.

• Desequilibrios musculares: aparecen cuando hay inestabilidad o debilidad en alguna parte de la cadena cinética, lo que va a comprometer el funcionamiento de otras estructuras locomotoras relacionadas. Una forma en la que esto ocurre es tensando determinadas zonas musculares para asegurar que la amplitud de movimiento permanezca en un rango que tu cerebro considera seguro.

En efecto, ante desequilibrios musculares el sistema nervioso bloquea determinadas vías de movimiento por considerarlas inseguras y las deriva en otras que pueden hacerse con mayor seguridad, aunque temporal, pues realmente implican compensaciones que a larga pueden generar más problemas estructurales y motrices. Y ello ocurre para evitar los movimientos que tu cerebro considera peligrosos para la integridad del cuerpo.

Pero ¿porqué se dan estos desequilibrios y cómo puedes empezar a tratarlos?

La inestabilidad o debilidad de determinadas zonas puede deberse a varias razones, entre las cuales están: sedentarismo y malos hábitos posturales, ausencia de variedad en los movimientos y falta de trabajo de zonas que necesitan estar fortalecidas para otorgar integridad corporal. Algunas de estas zonas clave son la musculatura profunda del tronco, caderas y escápulas, la cadena posterior del cuerpo en su totalidad (pantorrilla, glúteos, isquios y zona dorsal e interescapular).

Respecto a las otras razones mencionadas sólo tienes que hacer su opuesto: empezar a moverte más y de forma más variada.

• Tensión muscular excesiva: esto no solo ocurre como resultado del apartado anterior, si no también por un exceso de contracciones musculares voluntarias realizadas en un rango limitado (sin aprovechar todo el potencial de amplitud posible) o demasiado focalizadas en la fase de acortamiento (concéntrica) y no tanto en la de alargamiento (excéntrica). Además, y en cualquier caso, resulta obvio pensar que mucho trabajo de contracción muscular va a mermar tu movilidad si no se equilibra con un trabajo de apertura y elongación. Así que ya sabes, equilibra el tipo de trabajo.

• Excesivo estrés del sistema nervioso: tu cerebro no sabe diferenciar entre los diferentes tipos de estrés. Ya sea de tipo químico, fisico-mecánico o mental-emocional. Tu cerebro sólo capta la parte de estrés.

Así que no importa cuán bien te muevas, comas o duermas si luego vas por la vida con prisas, preocupado por las cosas y sin tiempo para pararte y ver que la vida no es tan seria.

Reducir los niveles de estrés mental y ser capaz de relajar la mente, te ayudará a relajar tu cuerpo y a disolver posibles tensiones musculares que sólo existan por tu constante estrés de la vida.

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