Porqué la naturalidad humana es la solución

Hey, puede que ya te hayas dado cuenta pero en los últimos años la salud mental mundial no está en su mejor momento.

Quizás los tratamientos para paliar o esconder estos trastornos hayan avanzado algo, pero la cuestión es que la afección de esas anomalías ha aumentado y sigue en aumento. Y puede que centrarse en el tratamiento no sea la solución mas conveniente. Centrarse en la prevención suena mejor a mis oídos.

Dicho esto, hay que tener en cuenta que no todos los casos son iguales y hay algunos problemas mentales serios que deben tratarse como se merecen.

Sin embargo, muchos estados iniciales de estas irregularidades personales pueden equilibrarse a tiempo centrándose más en aspectos preventivos y restaurativos. De esta forma, la prevención se convierte en el mejor tratamiento.

Y desde mi punto de vista (y teniendo en cuenta que reconozco que hay casos serios que probablemente no vayan a mejorar únicamente por esta via) recuperar la naturalidad humana es la forma de llevar a cabo esta prevención. Recuperar la naturalidad humana es lo que te mantendrá alejado, o al menos más protegido, de dolencias y desequilibrios innecesarios.

Vayamos por partes porque esto toca muchos aspectos. Lo intentaré simplificar manteniendo el mensaje central.

Al perder la naturalidad humana, hemos desconectado de la habilidad interna que tenemos para sentirnos estables como individuos y relevantes como miembros de un colectivo.
Y en este proceso de alienación ha influido una cosa por encima de todo: el estilo de vida.

Hemos pasado de una situación a la que nuestros genes están acostumbrados y adaptados a una situación radicalmente diferente que ha roto con lo que nuestra especie espera de su entorno y sus circunstancias.

Cosas como los alimentos y el agua que consumimos, el aire que respiramos, el paisaje al que estamos expuestos, el tipo de luz recibida, los ciclos de sueño-vigilia, el grado de actividad fisica, las relaciones, sociales familiares e íntimas, el significado y valor de nuestras acciones… Todo ha cambiado demasiado. De alguna forma, hemos mancillado el honor hacia nuestra vida. Algo tan preciado a veces se ve como una carga que deseamos quitarnos de encima.

La naturalidad humana se ha perdido y con ella el estado anímico propio del humano está dañado, inestable, subiendo y bajando como una atracción.

Lo que quedó atrás no volverá, pero recuperar las bases de lo que es propio a nuestra especie es de capital importancia si queremos volver a sentir lo que es vivir como un humano en todo su esplendor.

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