Lo que es ahora, es suficiente

Sé lo que es estar en forma. Lo he vivido. He estado ahí, haciendo ejercicio durante horas, rindiendo bien.
He tenido la suerte de poder hacer actividades que me han otorgado un gran disfrute. Todo gracias a lo que mi cuerpo era capaz.

Pero también sé lo que es estar roto. Durante años. Sentir un cuerpo disfuncional, dolorido. Ni andar era una actividad libre de molestias. Horas pasadas sin poder disfrutar del movimiento en su máximo esplendor. Frustrado, deprimido.

Sí, he vivido la polaridad, los extremos. Y, realmente, ha sido una bendición el haber estado en los dos lados de la ecuación.
Poco a poco, el cuerpo va adquiriendo su función natural. Estoy en un punto medio que estoy disfrutando muchísimo. El viaje hasta el momento me ha enseñado grandes lecciones.

Una de las principales es la suerte que supone tener un cuerpo. Apreciar este regalo y lo que puedes hacer con él.

No tengo prisa en volver a correr por el monte o en volver a panear en la cancha de baloncesto. Porque ahora puedo andar sin dolor. Puedo rotarme. Puedo abrir mi cuerpo. Puedo estirar. Puedo respirar profundo.

Son pequeñas capacidades que se dan por hecho porque se tienen diariamente y parecen que siempre estarán. Pero puede que no sea así siempre.
De hecho, un día tu cuerpo simplemente dejará de funcionar y desconectará. Y hasta entonces probablemente experimentes una caída en tus funciones biológicas.
Pero es perfecto y es parte del curso de las cosas.

Lo importante es: ¿aprecias lo que tienes ahora y la forma en la que lo puedes utilizar? Porque es ahora el momento de hacer uso de ello pues no siempre estará.
No sirven de nada los “cuando tenga esto o aquello” o “dentro de” o ” si sólo tuviera”. No. Todo eso busca un escenario que crees perfecto pero que sinceramente no lo es. Lo perfecto es ahora. Lo que es ahora, es suficiente.

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